
Ni siquiera con una entrada como la de la foto tenemos garantías absolutas de que las habitaciones vayan a tener el mismo nivel. El hall es siempre lo más lucido de cualquier hotel y no pocas veces tras un atractivo escaparate se ocultan las miserias. Así pues, si la recepción y el hall decepcionan, el resto puede ser terrible. No hay que fiarse de las apariencias. Frecuentemente las fachadas suntuosas esconden interiores penosos, sobre todo cuando se presume de la antigüedad del edificio o de su carácter histórico.
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